La Culpa es una Experiencia muy Dolorosa

Culpa Inútil: sufrimiento garantizado

Parte I

Todos nos hemos sentido culpables en más de una ocasión, por lo tanto sabemos que la culpa es una experiencia muy dolorosa que aparece cuando pensamos que hemos transgredido alguna norma ética personal o social.

Al principio La culpa aparece como “una punzada de la conciencia” que nos informa que: Hemos hecho algo malo o dejado de hacer algo bueno.

La forma en que se procesa la culpa es la que determina si la culpa es positiva o negativa. La culpa positiva es aquella que lleva a la persona a:

“La culpa deja de ser culpa cuando se convierte en responsabilidad”.

La culpa negativa es aquella que se queda estancada en un sentimiento que nos condena al malestar, que nos da la sensación de ser malos, que nos hace sentir inseguros, no merecedores, e incluso, dignos de ser castigados.

Esta culpa se convierte en inútil porque no lleva a la persona a asumir ninguna responsabilidad real, no hay aprendizaje significativo, ni cambio de conducta.

Las personas que padecen culpas inútiles, además de sufrir tanto, también tienen muchas limitaciones y castigos que parecen penitencias para purgar los daños.

Las limitaciones y las culpas llegan a ser tan dañinas y las personas las aceptan porque llegan a considerarse malas personas, indignas de bienestar, y ese sentimiento las lleva a aceptar relaciones destructivas; malos tratos del cónyuge, del jefe, de los hijos, o de quien vengan; a no aspirar a mejores trabajos; no tener mejores y más cómodas viviendas, etcétera.

No aceptar nuestros errores, nuestras decisiones equivocadas y no entender que no podemos agradar a todos; es una forma muy negativa de entender la vida y afecta mucho la autoestima.

Las personas no nacen con esa tendencia a llenarse de culpas y arrojarlas sobre los demás; son individuos que desde muy pequeños aprendieron a juzgarse muy severamente a sí mismos y a los demás.

Esas personas tienen estructuras de pensamiento muy rígidas y perfeccionistas y se les puede ayudar, por medio de terapia, a transformarlas en esquemas mentales más flexibles, más humanos y realistas que les permitan aprender a perdonarse y a perdonar a los demás para que puedan crecer en salud emocional y desarrollarse de forma integral.

Son personas que necesitan ayuda porque sufren y hacen sufrir mucho por su rigidez, su falta de empatía y su dificultad para aceptar los errores humanos.

La culpa se puede presentar en un sinfín de ámbitos, algunos de ellos son: El Sexual (preferencia sexual, vida sexual activa sin estar casados, etc.) por tener éxito profesional o económico, por ser feliz o pasarla bien, por no satisfacer o estar a la altura de las expectativas que otros tienen sobre nosotros, por el Sufrimiento y las necesidades de los demás, por engañar, mentir o lastimar a otros, por no haber apoyado a alguien, por haberse divorciado, por no ceder a todas las demandas de hijos, pareja, jefe y otras personas, por haber interrumpido un embarazo, por haber engordado, por conductas adictivas, por… En fin las posibilidades de culpa son infinitas.

A estas alturas muchos lectores deben estar pensando: “Entonces así de fácil, ya se cometió el daño y a otra cosa mariposa”. No, no estoy proponiendo, ni avalando conductas cínicas, desvergonzadas, irresponsables o inconscientes. Por el contrario, sí algo necesita nuestra sociedad es conciencia y responsabilidad pero no sufrimientos innecesarios que no ayudan a nadie.

"La culpa que no se asume, no se puede convertir en responsabilidad y nos afecta a todos."

Por lo amplio del tema de la culpa y su importancia en la calidad de vida de las personas, voy a abordar solo una forma de la culpa negativa y las consecuencias que tiene en el presente de las personas.

"La culpa inútil que nos deja atrapados en el pasado."

Cuando la culpa no se procesa adecuadamente es como una peste que llega para quedarse y que enferma el presente de las personas, llenándolas de culpas por algo que ya pasó y negándoles la oportunidad de vivir su presente, de hacerse cargo de su vida, de procurar su bienestar, su crecimiento, de sentirse dignos y merecedores.

Es común que los pacientes que acuden a la consulta presenten dos extremos en con la culpa:

Además hay que sumarle al paquete de la culpa inútil el que con frecuencia las personas aprenden a “sacarle provecho” a ese dolor que no logran erradicar. “Las ganancias” que obtienen de ese sufrimiento no necesariamente son conscientes pero dañan al que sufre la culpa, a los que lo rodean y a la sociedad en conjunto.

Una de las graves consecuencias de quedarse en el pasado es que las personas pierden la oportunidad de vivir su vida plena y responsablemente, lo que los convierte en zombis o fantasmas condenados a habitar tiempos muertos y quedarse penando.

En la terapia se le ayuda al paciente a desarrollar estructuras de pensamiento más flexibles que le permitan entender que los errores son parte del camino, se le ayuda a afrontar la responsabilidad de lo que hizo o dejó de hacer para que pueda perdonarse.

Recuerdo el caso de una paciente que acudió a la consulta varios años después de haberse divorciado. Por más intentos que hacia para estar bien no lo lograba porque tenía mucha culpa: sus padres no la comprendían ni la apoyaban porque “No supo conservar su matrimonio”, sentía que sus hijos le recriminaban en silencio y cada situación desagradable de su vida la veía como un castigo, reprimía su vida social para evitar que la gente la criticara por: “ andar por ahí como si nada”, no aceptaba pretendientes para vivir una nueva relación de pareja, en fin se imponía una serie de limitaciones y castigos en el presente como una forma de “expiar su culpa”. En “su lista de deberías” decía que el matrimonio era para siempre y que era sobretodo una responsabilidad de la mujer alimentarlo, etc...

El rostro de la culpa Inútil es diferente en cada persona, a todos nos sorprende cuando el otro sufre y por lo que sufre; sin embargo el dolor propio nos parece muy auténtico y lógico.

Otras consecuencias de la culpa negativa que nos deja en el pasado son:

La culpa negativa es como un cáncer que contamina a todos. Cualquier grupo que está conformado de personas enfermas, resentidas, punitivas, con actitud masoquista de expiar, manipulables, etc. es un grupo enfermo que causa daño a su alrededor.

Dejemos de culpar a la culpa y logremos desarrollar lo mejor de nosotros mismos. Todos nos hemos equivocado, todos hemos cometido errores; aprendamos de ellos, modifiquemos nuestra conducta y logremos perdonar y perdonarnos.

Ser responsables de nosotros mismos, de nuestras decisiones y de nuestro presente no es fácil pero es mejor que quedarnos sofocados por la culpa y atrapados en el pasado para atormentarnos y justificarnos desde ahí.

Sólo se puede amar y edificar cuando habitamos el presente.

Podemos aprender a perdonarnos.

Lucy López Moreno R.

 

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